Entre los agentes biológicos transmitidos por vía sanguínea, los más comunes en cuanto a probabilidad de transmisión, son el virus de la hepatitis B (VHB), el de la hepatitis C (VHC) y el virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH). Sumados a estos agentes biológicos cuyo nivel patogénico es tres, se unen los agentes patógenos de nivel 4, como el Crimea Congo, los cuales tienen una tasa de mortalidad elevada y cuya vía de transmisión principal son las garrapatas.Suponen un alto riesgo, incluso mortal, a nivel individual y colectivo. Muchos causan brotes infecciosos en países cuya presencia es mayor como África, Asia, Oriente Medio y países del Este de Europa. Son enfermedades infecciosas emergentes y muy graves. En este grupo se incluyen algunos de los virus más peligrosos como el de la viruela, los que producen fiebres hemorrágicas como el Ébola.
Sin embrago, los cambios en los movimientos demográficos, incrementados en la última década, han promovido la diseminación y aumento de casos en zonas donde estos patógenos no eran comunes y en los que los sistemas sanitarios, principalmente en educación de los profesionales, son deficientes. Un ejemplo de esta situación es el primer informe realizado por el Observatorio de Bioseguridad de la Mesa de la Profesión de Enfermería que la situación sobre la bioseguridad es alarmante y que los accidentes biológicos a lo largo de los años 2013, 2014 y 2015, han ido progresivamente en aumento, tanto en hospitales como en centros de salud, a pesar de la aprobación de la nueva Directiva Europea que regula la bioseguridad desde 2013. De hecho, el 95,8% de los profesionales encuestados en hospitales afirman que se han producido un número elevado de accidentes biológicos entre los enfermeros (4.619 accidentes en 2013, 5.159 en 2014 y 5.560 en 2015). En centros de salud, por su parte, el 60,3% de los encuestados reconoce también que se han producido accidentes de este tipo: 98 accidentes en 2013, 108 en 2014 y 123 en 2015.
Así mismo, durante el periodo que se llevo a cabo este estudio, se produjo la crisis del Ébola, un patógeno de nivel cuatro. En este contexto, en nueve de cada diez centros recibieron equipos de protección individual (EPIs) frente al virus Ébola, pero el 68% de encuestados en centros de salud y el 48% en hospitales, consideran que EPIs no cumplen con todas las especificaciones técnicas reglamentarias recomendadas por el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC). Además, sólo el 22,2% de los entrevistados considera que se formó a todas las enfermeras de su centro de trabajo.
De estos datos se concluye que a nivel asistencial e hospital y centros de salud España sigue sin estar preparada para afrontar posible casos de paticientes con estos patógenos. Por lo que es necesario mejorar en prepración de los profesionales ante posibles exposiciones mediante educación continua centrada en mediadas de protección.


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